Aunque no tienen alcohol, los energizantes acarrean otros problemas en la salud que pueden derivar en la muerte súbita. En 2021, la venta de este producto en Argentina creció un 58 por ciento.
Desde su aparición en el mercado, en 2001, el consumo de bebidas energizantes está relacionado con la noche, los jóvenes y el alcohol. Sin embargo, la tendencia empezó a cambiar en los últimos años y lo que más preocupa es que también son ingeridas durante el día y a partir de los 12 años.
Las bebidas energéticas se comercializan con el fin de reducir el cansancio y mejorar la concentración, además de aumentar la energía. Cada lata contiene, en promedio, una cantidad similar de cafeína que un café espresso de 60 miligramos; además de otros principios activos, como guaraná y taurina (estimulantes) y azúcar.
“Es importante tener en cuenta que el consumo de bebidas energéticas se asocia con arritmias cardíacas, incluyendo taquicardia supra ventricular, fibrilación auricular, taquicardia ventricular y fibrilación ventricular; estas dos últimas implicadas en la muerte súbita”, explicó el doctor Carlos Reguera, médico cardiólogo y jefe del área de Medicina Preventiva y Cardiología del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (INEBA).
Fuente: infobae.com