Por Eduardo Sernicola
El humo de los incendios en el Delta del Paraná llegó a la ciudad de Buenos Aires. Desde esta mañana se registra olor a quemado en diferentes zonas de la Capital Federal, también afecta a la región Pampeana y localidades de Entre Ríos.
Según Greenpeace estamos en una emergencia climática, sanitaria y de biodiversidad. En las últimas tres décadas perdimos cerca de 8 millones de hectáreas y en un año el planeta perdió más de 15 millones de hectáreas; esto constituye un gran riesgo para la vida en todo el mundo.
Cómo afecta al agua
Los incendios de pastizales y bosques provocan disminución en los niveles de infiltración y retención de agua en el suelo y producen a su vez una pérdida del carbono almacenado en la vegetación, y del carbono y nitrógeno en las capas superficiales del suelo.
Estas pérdidas pueden demorar más de una década en ser recuperadas. Con el incendio aumenta la producción de carbón superficial y almacenado bajo tierra y se modifican los flujos gaseosos, la liberación del carbono (CO2) y de partículas (cenizas) a la atmósfera y al agua.
Todo el ecosistema se ve modificado, ya que, aun cuando los ambientes puedan parecer recuperados en los meses o años posteriores a los incendios, estos provocan cambios en la vegetación y en la composición de especies zoológicas.
Sobre la salud humana
Los gases tóxicos pueden ser irritantes y asfixiantes, siendo los más importantes el monóxido de carbono, cianuro, amoniaco, benceno, formaldehído, óxidos nitroso y nítrico. A su vez el hollín y las partículas líquidas ayudan a la propagación de los tóxicos en el organismo.
Los efectos sobre el aparato respiratorio
“Son variados y afectan esa zona, las partículas de mayor tamaño suspendidas en la atmósfera pueden quedar atrapadas en el material mucoso del aparato respiratorio, o bien inducir el reflejo de tos y eliminarse con cierta facilidad. En cambio, las partículas pequeñas pueden llegar más profundo en el aparato respiratorio y producir alteraciones mayores e incluso inducir procesos asmáticos o agravar los preexistentes”. Los más afectados serán ancianos, niños y personas con enfermedades respiratorias previas.
