Por Marino Zaffanella
Jamaica No Problem: se hizo desear e ingresó en el segundo tiempo. Hizo delirar a todo un estadio, metió dos goles, rompió un nuevo récord y hasta generó invasiones al campo. El mundo gira en torno a Messi. El resultado final, Argentina 3 – Jamaica 0… pero ¿Es posible una realidad sin Messi?
Que el lector disculpe mi falta de moderación: MESSI DEBERIA SER ETERNO, y jugar siempre con nuestros colores. Pero en un primer tiempo, y en algunos minutos del segundo, sin la presencia de Messi, sin él en una cancha, nos podría servir como la pantalla de una realidad alterna, otro universo paralelo sin un Lionel Messi como capitán de la Selección Argentina e ídolo absoluto.
Correcto funcionamiento del equipo y al minuto 12, un gol de Julián Álvarez cortesía de una magistral asistencia de Lautaro Martínez, él cuál no solo hace goles sino que ahora también asiste.
Argentina marcaba el primer gol frente a un partenaire que no sabía dónde estaba o por qué. Pero algo ya anunciaba la ausencia de alguien insustituible: una sucesión de enredos con la pelota, jugadas que no culminan en un gol, Di María liderando el ataque pero la ausencia del jugador más vital se hacía notar.
En este otro orden paralelo de la existencia sin Messi, el partido era distinto y la reacción de la tribuna también. Lo buscamos en la cancha y no lo podemos encontrar. Es hasta desesperante porque no es lo mismo sino esta él. Hagan el ejercicio mental mientras estén leyendo estas líneas: ¿ustedes se imaginan un mundo sin Messi? Es difícil de responder y es aún más difícil sostener esto sin que nos motive displacer.
Luego algo en el ambiente anunciaba lo que se venía. Los ánimos se dispararon. El solo gesto de cambio de la pechera, gritada como si fuese el festejo de un gol, marcaba el final de esta realidad paralela, sin Messi, a solo treinta minutos del final.
Lionel ingresó en el minuto 55 y el Estadio se desarmó en un sinfín de aplausos y euforia. Y la realidad con él en la cancha es todo lo que estamos acostumbrados: ese desparpajo, un derroche imparable de fútbol, todas las cámaras lo buscan, los jugadores rivales lo sufren y la pelota se imanta a sus pies con su sola presencia. Y con Messi en la cancha, las consecuencias llegan solas: varios remates al arco rival y dos goles con escasos minutos de diferencia entre sí.
El primer gol, una genialidad en el minuto 85’, pase de Lo Celso; los defensores jamaiquinos realmente pintados y el remate desde afuera que se estrelló en el rincón inferior del arco. El segundo gol, otra genialidad en el minuto 88’: tiro libre a lo Messi, desde afuera del área nuevamente y pidiendo permiso entre jugadores argentinos y jamaiquinos la pelota siempre termina en el mismo lugar a pedido de Messi, adentro del arco.
🏆 #Amistoso
— Selección Argentina 🇦🇷 (@Argentina) September 28, 2022
🎥 Lionel #Messi estira la ventaja para el elenco nacional.pic.twitter.com/mqNz2tjqwc
Y aparte de esos dos notables tantos, otra marca que solo Messi puede quebrar: cien triunfos en una selección mayor. Todo un logro.
Y luego una sucesión de hechos increíbles pero reales porque Messi los justifica: invasión de fanáticos a la cancha en búsqueda de una foto o una firma en la espalda (¿futuro tatuaje?) y un montón de grandulones tratando de frenar esa invasión.
Luego una docena de jugadores jamaiquinos buscando una foto, un saludo y la tan preciada camiseta ¿Se dieron cuenta que Messi hace sonreír a todos los que están cerca de él? Todo esto ocasiona Messi en una cancha sin que esté jugando a la pelota. Porque con Messi jugando la formula se repite siempre: Argentina gana, gana y gana, contra equipos menores en amistosos o contra un Brasil o una Italia en una Final. Que amarga será la realidad cuando no lo tengamos más presente en un campo de juego.
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